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Cómo opera la nueva militancia web desde la oscuridad

Los tipos de usuario y las formas de disputar en el campo de batalla virtual

Un estudio de la Universidad de Oxford denominado Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation ("Tropas, Trolls y Problemáticos: Un Inventario Global de Manipulación em Redes Sociales”) reveló que Argentina está entre los 28 países que operan con usuarios truchos dedicados a instalar y masificar temas de acuerdo a la propia conveniencia (macrista, kirchnerista, massista).

Un analista experto en el tema, que prefirió reservar su identidad para evitar la persecución de dichos robots, explicó a Perfil que el uso de estas técnicas fortalece la fragmentación social, fenómeno mejor conocido aquí como "la grieta”. "Los trolls son muy fáciles de identificar porque su contenido es siempre exclusivamente político, y basado en criticar hasta el cansancio a alguien o defenderlo de cualquier crítica”, detalló.
 

Los usuarios que se engloban como trolls, pueden separarse, grosso modo, en tres categorías:

  • "Bots”: se crean y administran en masa. No tienen una identidad definida y se usan ante todo para difundir mensajes o hashtags repetidos en miles de cuentas similares, en busca de instalar temas en la lista de "trending topics” y generar ruido en otras conversaciones.
  • "Fakes”: usuarios que se hacen pasar por personajes reales (como periodistas famosos) o inventados. Suelen publicar mensajes propios y compartir mensajes de otros usuarios de la misma sintonía ideológica. Pueden, además, ser manejados por las mismas "granjas” que operan bots, o por usuarios independientes.
  • "Trolls”: se dedican a los mensajes propios y a hostigar a otros usuarios, también con nombres de fantasía. Por lo general los maneja una persona (o grupo) de forma independiente, aunque en ocasiones operan también en granjas o bajo las órdenes de determinados espacios políticos.

El funcionamiento es casi siempre el mismo: "Utilizan influencers o grandes cuentas que contienen un mensaje político para luego reproducirlo en cuentas falsas diferentes”. En el caso de Twitter, con un simple retweet van aumentando el alcance del mensaje. Además, muchos estudios determinaron cómo los trolls comenzaban a tuitear y retuitear con una gran efervescencia y velocidad en determinada franja horaria, como si cumplieran "turnos” laborales, y luego parecían sincronizarse en el momento de su inactividad virtual.

Por otro lado, en muchos casos los comentarios no llegan a ser un agravio que amerite una denuncia y, respetando la libertad de expresión, los trolls todavía podrán ampararse en ese derecho para desacreditar maliciosamente. Sin embargo, el especialista consideró que "Twitter no suspende muchas cuentas y no le preocupa meterse en esos problemas”.


"Facebook y Twitter tienen la opción de recibir una denuncia por agravios o personas inexistentes, aunque de forma individual. Si uno descubre una red de usuarios falsos, deberá denunciar individualmente a cada cuenta y luego esperar que desde la empresa analicen el caso y determinen cerrar o no la cuenta”, explicó Nicolás Pechersky, director nacional de Internet del Ministerio de Modernización, que reveló que usualmente le ofrecen campañas negativas y de trolls desde el equipo de campaña del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, a lo que responden: "La energía es una sola, no la gastes en esto”.

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