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Tiene ocho años, padece autismo y le prohibieron entrar con su perro guía a un restaurante

La mamá de Benjamín, un nene con Síndrome de Asperger, habló con telefenoticias.com.ar y lamentó lo sucedido. 'No es justo para ninguna persona con discapacidad', dijo. Las disculpas del establecimiento.

La familia de un nene de ocho años que padeceSíndrome de Asperger, un tipo de autismo, denunció que a su hijo le negaron la entrada con su perro guía a un conocido restaurante de Mar del Plata, pese a que existe una ley nacional que permite la compañía del animal en todo momento.

Benjamín vive junto a sus papás y su hermano mayor en la ciudad de Mercedes y desde el mes de mayo está acompañado por Zeus, que lo asiste todo su día. El sábado, cuando se encontraba en Mar del Plata junto a sus papás, quisieron ir a comer a la churrería Manolo junto a su perro guía, pero no los dejaron pasar porque les dijeron que no estaba permitido.

Todo sucedió en el local ubicado en las calles Alem y Almafuerte. Fernanda Lara, su mamá, contó a telefenoticias.com.ar que era la primera vez que salían de Mercedes. Como ella y su marido corrían el domingo una maratón, pensaron que sería una buena oportunidad para viajar con Benjamín y Zeus y ver, además, su adaptación. “Estaba tranquila porque Mar del Plata es una ciudad grande, preparada para el turismo”. Tras preguntar en el hotel dónde podían almorzar, les recomendaron Manolo. “Benjamín, Zeus y yo íbamos primero. En la puerta había dos mozas que cuando vieron al perro dijeron ‘qué lindo’”.

Pero luego llegó la reacción menos esperada. Las mozas le dijeron que antes de ingresar tenían que hablar con el encargado. Y así lo hicieron. Aunque la respuesta que recibieron fue inesperada. "No te puedo permitir el ingreso”, respondió el hombre, al que segundos antes le habían explicado que su hijo tenía autismo y necesitaba pasar con su perro guía. Según argumentó su negativa se debía a una ley de Bromatología. Sin embargo, Fernanda le explicó que existía la ley nacional 26.858que avala el ingreso a lugares públicos y privados de toda persona con discapacidad acompañada por su perro guía o de asistencia.

El hombre contestó que no sabía cuál era la ley y que no podía dejar entrar a su hijo con el perro, tras lo cual sugirió armar una mesa afuera del local de comidas. La respuesta de Fernanda fue que la estaba discriminando y que su hijo, con el frío, no podía comer en ese lugar. “Benjamín estaba ahí y no se movió de al lado del perro. Se dio cuenta porque después lo vi en la actitud el resto de la tarde, no quiso salir de la tarde y no había forma de que se quedara quieto".

Después de que les negaran el ingreso en un segundo lugar, consiguieron que les permitieran ingresar a otro restaurante, donde cenaron por la noche. Fernanda contó que su hijo necesita una rutina para mantener su estabilidad y que fue una situación fea por la que pasaron. Por eso, al día siguiente, tras correr la maratón, decidieron volver a Mercedes. “Nos quedamos con un sabor amargo. Es una situación espantosa querer entrar a un lugar y que no te dejen”, relató.

Y lamentó: "La gran ayuda que tenemos con Zeus es la sociabilización, generarle ganas de salir, es la compañía que le permite estar seguro. Todo lo que habíamos construido se destruyó. No pude sacarlo del hotel, no tengo ni la foto con el lobo marino”.

Además contó que es la primera vez que les niegan el ingreso a un lugar con Zeus y que para su hijo ya es natural andar con el perro como guía. “En Mercedes nunca nos pasó. Lo que hacemos es avisar cuando organizamos una salida. Voy hasta la peluquería con Benjamín”. Fernanda, que tiene otro hijo mayor que se llama Valentín, explicó que buscan la naturalidad y que el día de mañana, cuando el entorno de su hijo cambie, su perro pueda seguir acompañándolo. “Benjamín es un nene que tiene muchas capacidades”.

EL DIAGNÓSTICO DE ASPERGER

Cuando se enteraron de su condición, Benjamín tenía cuatro años. Todo empezó al notar actitudes extrañas. Y fue así, que a partir del diagnóstico, su manera de ver y entender el mundo cambió por completo. “Empecé a notar que no entendía lo que el resto entendía. Tenía cuatro años, lo había llevado a jugar al fútbol. Habían pasado varios meses. El entrenador los empezó a parar en la cancha y le dijo ‘Benjamín arriba’. Entonces Benjamín miró al cielo, señaló con su dedo índice y dijo ‘arriba’. Bajó la cabeza, me miró y salió corriendo.Nunca más quiso ir a prácticas de fútbol. Los chicos con Asperger entienden todo literal”.

En el 2014 comenzó un camino que dos años más tarde terminó con el diagnóstico, luego de pasar por muchos médicos y empezar a entender un mundo nuevo  hasta ese entonces desconocido para toda la familia. “Hoy me doy cuenta que lo mal que hablamos, que damos por sentado muchas cosas. Siempre digo sería tan fácil, seríamos mejores nosotros si entenderíamos el mundo como él. No es una enfermedad, es una condición. Tienen una mirada sencilla, simple, sana, literal”.

Por eso Fernanda decidió publicar lo que les sucedió, para visibilizar e informar y para que nadie más tenga que pasar por una situación como la que vivieron. “La pasamos re mal y es algo que no se lo deseo a nadie. Nadie tiene que pasar por esa situación, no es justo para ninguna persona con discapacidad. Creo que hay conocimiento y se avanzó, pero falta mucho”, lamentó.

Luego de la publicación contó que desde el local Manolo se contactaron para pedirles disculpas y admitir el error.“Dijeron que son una empresa familiar y que estaban a nuestra disposición. Le agradecemos mucho a la señora que nos llamó. Exponernos no es lo que hubiéramos preferido, pero no queremos que nadie tenga que pasar por lo que pasamos nosotros”.

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