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Mensaje de Luis Urbanc tras la Bajada de la Virgen del Valle

Dando inicio a las festividades en honor a la Virgen del Valle, el obispo Luis Urbanc brindo un mensaje a la comunidad

Queridos devotos y peregrinos:

                                                          Acabamos de participar de la solemne bajada de la cuatro veces centenaria bendita imagen de la Pura y Limpia Concepción, en su entrañable advocación de Virgen del Valle, a fin de dar inicio a nuestro gran Jubileo para el que nos vinimos preparando durante diez años, luego de haber celebrado los cien años de nuestra Diócesis de Catamarca.

            Es por ello que el texto de la 1 Cor 2,12-16, que acabamos de escuchar, nos invita a internalizar la profunda verdad de nuestra condición de hijos e hijas de Dios, miembros de la Santa Iglesia Católica y discípulos-misioneros de Jesucristo, ya que “no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado” (v.12), los que tenemos que testimoniar con la palabra y las obras, a ejemplo de la Bienaventurada Virgen María y de nuestro querido obispo, fray Mamerto Esquiú, al que esperamos ver pronto glorificado junto a los beatos en el cielo y así recurrir a él como egregio intercesor ante nuestro Buen Dios.

            ¡Cuán necesario es que, fruto de una constante oración, formación, vida sacramental y activa caridad fraterna, anunciemos las maravillas obradas por Dios “no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu” (v.13), ya que “el hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu”!(v.14).

            Si hay algo que es verdaderamente contrario al Espíritu de Dios es la pujante ideología de género que arteramente se fue introduciendo en la hodierna cultura, y que, por medio de sus defensores y difusores, considera ‘una locura’ todo lo que pueda provenir del Espíritu Santo de Dios y que huela a Trascendencia y patrimonio de la Naturaleza humana creada por Dios, ya que explícitamente se resisten a ser iluminados y orientados por el divino Espíritu que regala auténtica libertad, bondad, verdad y felicidad... En cambio, “el hombre espiritual todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie” (v.15), siendo precisamente esto lo que los fastidia, desorienta e irrita.

            ¡Cuánta desdicha y vacío existencial es para cualquier ser humano rechazar a su Creador, Redentor y Santificador! ¡Qué desatinada es toda actitud de soberbia, altanería y arrogancia ante la Misericordia Infinita de Dios que no se cansa de buscar a cada creatura, obra de sus manos y amoroso Corazón, para lo cual nos ha confiado a la maternal protección de la Virgen María, nuestra ‘Morenita’ del Valle: la Humilde Servidora del Señor y Reina de Catamarca! ¡Cuán necesario es para cada uno de nosotros, los aquí presentes, como para todos los catamarqueños que aceptemos con humildad que jamás podremos “penetrar en el pensamiento de Dios con la pretensión de querer enseñarle” (v.16), ya que ‘sus caminos no son nuestros caminos, ni son sus pensamientos, nuestros pensamientos’ (Is 55,8-9)!

            Ahora bien, en la medida en que nos asemejemos a la Madre de Dios, en su humildad, docilidad, piedad, disponibilidad, mansedumbre, ternura, fe, esperanza y amor, participaremos, como Ella, de los “pensamientos y sentimientos de Cristo” (cf. v.16), quien, ‘no hizo alarde de su condición divina’ (cf. Filp 2,6-11) ‘para pretender ser servido, sino que se puso a servir y a dar su vida en rescate de una multitud’ (Mc 10,45; Mt 20,28).

            Queridos hermanos, los animo y exhorto a que se dejen iluminar y orientar por las enseñanzas y ejemplos de Jesucristo, si es que se consideran hijos devotos de la Virgen del Valle. Jesucristo es el único camino verdadero y liberador para todo ser humano. Obedezcan a la Madre de Dios que nos dice con paciencia y constancia: “¡Hagan lo que Jesús les diga!” (Jn 2,5)…

            A Ti, querida Madre, te suplico que nos acompañes a lo largo de esta novena para que seamos más dóciles, más humildes, más auténticos, más solidarios, más fraternos, más piadosos, más comprometidos, más honestos, más laboriosos, más misericordiosos, más serviciales, más misioneros, más fieles, más veraces, más justos, más cuidadosos de la casa común, del agua, del aire, de la tierra, de la limpieza, de los recursos y de toda vida. En una palabra, que seamos ¡Todo Tuyos, Madre amada y bendita!

            Te pido, Virgen Purísima, que este año Jubilar lo vivamos con la mejor disposición del ánimo, de nuestro tiempo y de nuestros talentos para poder acoger a los congresistas y peregrinos que nos visitarán a lo largo del Año Mariano Nacional, que el episcopado argentino dispuso para honrarte por tu presencia 4 veces secular, amándonos y cuidándonos como tierna y cercana Madre de cuanto creyente vino a venerarte y suplicarte en esta bella imagen.

            Por último, te suplico en nombre todos los argentinos, que pronto veamos glorificado entre los santos a tu dilecto hijo fray Mamerto Esquiú y que reine la paz, la unidad, el respeto, la tolerancia y el perdón en Argentina.

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