Banfield aprovechó y festejó en Núñez

jueves, 15 de septiembre de 2022 · 00:30

Resultó ser un premio para Banfield esa picardía de pegar en los momentos más delicados cuando el River de Gallardo se mostraba mejor parado. El Millo insistió, jugó mejor y logró igualar, pero el Taladro no tardó en recuperar la ventaja para dejarlo en la lona después del cimbronazo en La Bombonera.

El conjunto del Sur arrancó ganando con un golazo de Alejandro Cabrera y, a los 73, a tres minutos del empate de Borja tras un gran cabezazo, Julián Palacios definió cruzado un lateral que cayó en el área y profundizó la herida del local para la victoria de los de Claudio Vivas por 2-1.

Con este resultado, el Millonario quedó plantado en 29 unidades y retrocedió varios casilleros en su afán de pelear el campeonato, por lo que aguardará lo que suceda con Atlético Tucumán, Gimnasia y Boca.

River no logró ser contundente como sí lo fue Banfield, cuya virtud en el Monumental se basó en ser un equipo ordenado y eficiente a la hora de atacar. Y con esa fortaleza, entonó el primer grito sagrado de la noche: A los 25 minutos, Julián Palacios tiró un centro atrás para Juan Manuel Cruz tras un desborde, el hijo del Jardinero reventó el travesaño y llegó a la carrera Alejandro Cabrera para clavar un golazo.

Los últimos cinco minutos antes del descanso le pertenecieron a los de Núñez. Entre De La Cruz y Solari se repartieron las chances tan peligrosas como insuficientes para vencer a Facundo Cambeses, entonces el Millo se fue a los camarines en desventaja, golpeado y con la gente inquieta.

Simón, que se había ofrecido como la pieza de mayor vértigo en los 45 iniciales, también salió enchufado a la continuidad y en un puñado de minutos fabricó un remate desde afuera que tapó bien el arquero banfileño.

Hasta que llegó la igualdad: a los 70, Miguel Borja metió un cabezazo estupendo para emparejar las cosas. Sin embargo, tres minutos después se durmió River en un lateral largo, Gómez perdió la marca de Palacios y el pibe metió un sablazo cruzado.

Sonrisa irónica de Gallardo, que no pudo creer esa falta de atención de su defensa que le puede costar quedar un poco lejos de pelear el campeonato. Y sonrisa plena de Vivas, que dio otro golpe, como ante Boca.