Con Francisco al frente del funeral, miles de fieles despidieron a Benedicto XVI en el Vaticano

jueves, 5 de enero de 2023 · 08:07

Unas 200.000 personas se despidieron del papa emérito Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre a los 95 años, tras los tres días en que estuvo abierta al público la capilla ardiente instalada en la Basílica de San Pedro y que se clausuró este miércoles.

El papa Francisco encabezó este jueves el funeral de su antecesor en el Vaticano, en un hecho inusual en la historia de la Iglesia Católica que no se registra desde hace 121 años.

Los restos del pontífice emérito, que gobernó desde 2005 hasta su histórica renuncia en 2013, reposaban desde el lunes junto al Altar de la Confesión y el baldaquino de Bernini, en el crucero de la basílica.

Hasta allí pudieron acceder los fieles, que entraron en forma ordenada y esperado su turno en largas filas dispuestas en las mediaciones de la plaza de San Pedro.

Cómo fue el funeral de Benedicto XVI

El funeral de Benedicto XVI comenzó este jueves a las 09.30 hora local (05.30 de Argentina) en la plaza de San Pedro y fue presidido por el papa Francisco, pero oficiado en el altar por el cardenal Giovanni Battista Re.

Asistieron más de 400 obispos, 4000 sacerdotes y monjas y 1000 periodistas. La ceremonia fue casi en su totalidad como el de los papas “reinantes”, a excepción de algunos pequeños detalles debido a la condición de emérito de Benedicto XVI en el momento de la muerte.

En la ceremonia participaron dos delegaciones oficiales, de Italia y Alemania, país natal del difunto, aunque también acudieron autoridades de otros países pero a título personal al no tratarse de un funeral de Estado.

La delegación italiana estuvo encabezada por el jefe del Estado, Sergio Mattarella, y la primera ministra, Giorgia Meloni, al igual que la alemana, que estuvo presidida por el presidente, Frank-Walter Steinmeier, y el canciller, Olaf Sholz.

Además, hubo una participación sustancial de líderes religiosos, desde el metropolitano de la Iglesia Rusa, Antonij de Volokolamsk, el vicepresidente de la Comunidad Religiosa Islámica Italiana, el imán Yahya Pallavicini, hasta una delegación de judíos romanos

“Según el deseo del papa emérito, el funeral se realizará en la mayor sencillez”, preciso Matteo Bruni, vocero del Vaticano.

El féretro de Benedicto XVI salió de la Basílica de San Pedro a las 8.50 para permitir a los fieles rezar el Rosario en los minutos siguientes.

Donde descansan los restos de Benedicto XVI

Al final del funeral, el cuerpo de papa emérito fue colocado en un ataúd recubierto por otros dos: el exterior, de madera de olmo; el del medio, de plomo, y el interior, de madera de ciprés.

En el féretro se colocaron las monedas y medallas acuñadas durante su pontificado, los palias que usó durante su carrera eclesial y el “rogito”, es decir, un resumen de su historia como Papa, informó la prensa italiana.

El ataúd fue llevado a las grutas vaticanas, que albergan las tumbas de todos los papas fallecidos. Allí fue depositado durante una ceremonia privada lejos de las cámaras. El nicho en el que reposa Joseph Ratzinger es el mismo que había pertenecido a Juan XXIII y Juan Pablo II, cuyos restos fueron trasladados al interior de la Basílica de San Pedro tras sus respectivas canonizaciones.

No fue la primera vez que un Papa encabece los funerales de su predecesor

Según el portal Vatican News, no fue la primera vez que un Papa encabece el funeral de su antecesor. Ya sucedió en febrero de 1802, cuando Pío VII celebró en la Basílica de San Pedro el solemne funeral de su predecesor, Pío VI, fallecido dos años y medio antes en la ciudad francesa de Valence, donde estuvo prisionero de Napoleón Bonaparte.

Pío VI tuvo un funeral poco después de su fallecimiento, mientras los cardenales se reunían en Venecia para elegir al nuevo ocupante del trono de Pedro.

Pío VII, electo el 14 de marzo de 1800, logró restituir a Roma el cuerpo de su antecesor, que fue exhumado finalmente en diciembre de 1801. Los restos de Pío VI viajaron de Valence a Marsella, donde embarcaron rumbo a Génova. El 17 de febrero de 1802 llegaron a Roma, lo que permitió a Pío VII celebrar un funeral solemne en la basílica de San Pedro.