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Reclamo en Bañado de Ovanta por cobro de "Peajes"

El Este de la provincia nunca deja de ser noticia y, como en muchas de las oportunidades anteriores, por las polémicas medidas del intendente Elpidio Guaraz.

Otra vez el jefe comunal de Bañado de Ovanta, departamento Santa Rosa, volvió a hacer de las suyas y empezó a cobrar “peaje” a la maquinaria agrícola y camiones que transitan por la ruta nacional 64.

El monto de esta tasa municipal va desde los $500 a los $2000, según el vehículo del que se trate, sea este una cosechadora o un camión, los que con mayor frecuencia transitan por el lugar. Mientras que los camiones denominados mosquito abonan la tasa más alta de $2000.

Desde hace semanas, cuando la producción en la zona retomó la mayor actividad por la trilla de soja y maíz, el jefe comunal dispuso la presencia de un empleado municipal en la ruta a la espera del paso de los vehículos.

La escasa velocidad a la que circulan y la necesidad de realizar tareas que demandan horas, en uno y otro campo los vuelve presa fácil del peaje satarroseño.

El operativo de cobro se instala en cuestión de minutos apenas se advierte la presencia de maquinaria en la jurisdicción. Una vez que se conoce de la presencia de las maquinas que generalmente circulan en grupos de de diez o más, se instala un empleado en la ruta con conos. No hay puestos ni otro elemento que advierta sobre la presencia del puesto, y una vez que hizo su tarea se levanta.

Por el cobro se emite un recibo manual y sin mayores detalles que indiquen que es el municipio el ente recaudador.
Lo más llamativo es que se realiza sobre una ruta nacional, con lo que el municipio no tiene competencia en absoluto y deja a las claras de que se trata de una maniobra ilegal.

Por la situación varios productores de la zona expresaron sus críticas, ya que no es la primera vez que se aplica esta metodología.
Pese a esto, el polémico peaje está avalado por una ordenanza aprobada el año pasado en las últimas sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de Santa Rosa, y se denomina “Tasa municipal por el paso de vehículos pesados por la jurisdicción de la municipalidad de Santa Rosa”.

Histórica
Si bien la ordenanza que aplica el peaje data de 2018, tiene antecedentes desde 2012. Pese a las denuncias  de productores, concejales y Vialidad Nacional, se sigue aplicando.
Antecedentes

Mientras los productores buscan hacerle frente a la crisis económica y mantener la producción con costos mucho más elevados por  el valor del dólar, ya que varios insumos que utilizan se cotizan en esa moneda, Guaraz no deja pasar oportunidad para darle trabajo a la renta municipal.

No es la primera vez que el intendente le saca un rédito con dudosas medidas a la actividad productiva de la zona.

Los antecedentes se remontan a 2012, cuando el municipio dispuso la creación de la “Guardia Preventiva de Santa Rosa”, que cumpliría el rol de “control, fumigación y cobro de la tasa municipal correspondiente”, según indicaba la normativa de aquella fecha.
En el mismo instrumento legal los concejales de aquel momento decidieron “declarar y establecer que las rutas que pasen por el centro de los pueblos de la jurisdicción municipal son calles municipales que poseen sus respectivos nombres”, apropiándose de aquellas arterias bajo la órbita nacional y provincial.

En otro tramo, de aquella polémica ordenanza se había dispuesto que aquellas máquinas agrícolas o camiones que ingresen al ejido municipal debían pagar la suma de $200  “o el equivalente al valor de 50 litros de gasoil en estaciones de servicio YPF del departamento Santa Rosa”, indicaba el instrumento.

El cobro de este peaje es viejo y se aplicó a discreción bajo diferentes formas y nombres, con una facilidad absoluta para convertirse en ordenanzas, apoyada por una mayoría absoluta del oficialismo local en el Concejo Deliberante.

Entre los antecedentes consta que la propia administración de Vialidad Nacional denunció penalmente en varias oportunidades al intendente Elpidio Guaraz, por el cobro ilegal de tasas y peajes en rutas nacionales.  Pero tampoco parecen haber sido suficientes para torcer el empeño recaudador del jefe comunal.


 

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