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EC SAPEM tiene el cargo fijo más caro del país

La situación energética y tarifaria en la provincia y el país fue el eje de debate en una conferencia que se realizó en la Universidad Nacional de Catamarca, que contó con la presencia de Gerardo Rabinovich, vicepresidente segundo del Instituto de Energía “General Mosconi”.

Rabinovich analizó, junto con sectores económicos de la provincia, industriales, construcción, pymes y universitarios, la realidad de Catamarca en relación con el polémico cuadro tarifario aplicado a la energía y abordó su conformación tanto para las grandes metrópolis como para las provincias del interior. En ese marco, el especialista advirtió que la EC SAPEM tiene el cargo fijo más caro del país, duplicando a la empresa distribuidora que le sigue (EDES).
En el otro extremo, ubicó a la riojana EDELAR, que tiene el importe más bajo de toda la Argentina.  
En una comparativa, mientras que en Catamarca se cobra $350, en La Rioja apenas llega a $5.
Anteriormente y durante una conferencia de prensa, Rabinovich consideró que el quite de subsidios aplicado por el Gobierno nacional "fue traumático" para los consumidores.
Destacó que “lo que pagan los usuarios en energía eléctrica en todo el país ha aumentado y en algunos lugares más de lo deseado”, opinó.

Respecto a la decisión del Gobierno nacional de suspender los aumentos fijados para el resto del año, Rabinovich analizó como positiva la medida y consideró que no debería impactar sobre la calidad del servicio que se brinda.
“En la situación económica argentina es positivo parar un poco con el ritmo de reducción de subsidios sin poner en peligro el abastecimiento y la calidad del servicio”, dijo. Consideró que el sistema energético en el país creció, por lo tanto no hay peligro de desabastecimiento por falta de capacidad en la generación.

Se refirió a la situación del sistema años atrás y destacó que “Nación recibió un sector energético con un volumen de subsidios inmanejable, es decir, costaba producir energía eléctrica $100 y se cobraba $5. Había $95 que pagaba el tesoro. Fue política del Gobierno ir reduciendo los subsidios, la velocidad en que lo fue reduciendo es cuestionable. En algunos casos los incrementos fueron mayores a los que se podían soportar en función de la actividad económica y los ingresos de los consumidores", analizó.

Aunque dijo que la calidad del servicio que prestan las distribuidoras mejoró sensiblemente, admitió que “hay un sinceramiento de precios que en algunos casos puede ser traumático para los consumidores”.
Por otra parte, señaló que en algunas provincias del interior el impacto en la factura se produce en relación con los costos que se aplican para su distribución. “A la energía que compran, la compran al mismo precio todas las provincias en el país, pero las empresas de distribución y sobre todo las empresas de jurisdicción en cada una de las provincias cargan sobre la factura del usuario un concepto que es el Valor Agregado de Distribución (VAD), que es el costo de las redes y el costo de operación y funcionamiento, que en algunos casos es muy alto y en otros es más bajo”, analizó.

“Dentro de esa estructura tarifaria, que es competencia de la jurisdicción provincial, hay desbalances e injusticias y en algunos casos el mal diseño de esta estructura carga las mayores facturas sobre los usuarios de menores ingresos y favorece a los sectores más ricos”, apuntó.
En este contexto, también se refirió a las diferencias de costos que aplican las empresas de distribución en el área metropolitana de Buenos Aires. “Tienen costo más bajo que aquí porque es una región de gran densidad de carga, donde los costos unitarios son menores”, dijo. 


 

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